En el título lanzo una pregunta muy abierta, intentaré acotar la respuesta con las siguientes reflexiones. Durante las fechas navideñas ha caído en mis manos un libro del divulgador científico norteamericano Martin Gardner, impreso en 1985, (dentro del 2º mandato de Ronald Reagan como presidente de EEUU), con un capítulo dedicado a la economía y a los economistas, que me permite, 24 años después reivindicar nuevamente el papel del azar en el devenir de la civilización humana. Me he referido en el segundo párrafo de este texto a las ciencias menos exactas y como necesito hacer hincapié en este ámbito lo retomo. Entiendo por ciencia poco exacta aquella cuyos principios son los menos seguros y a pesar de ello se rigorizan, axiomatizan y generalizan con extremado esmero, como ejemplo, la economía y mantendré este aserto mientras haya observaciones que refuten (resalto aquí que no busco observaciones que corroboren, caería en el terreno de la falacia) la idea de la economía como ciencia exacta. Por esta razón y en el afán de generar conciencia, continuaré con el mantra de presentar la ciencia económica como un ámbito del saber excesivamente dependiente del azar.
Tras esta entradilla, les traslado algo del contenido del capítulo del libro de Gardner, del que ya conocen su ubicación temporal. Con la perspectiva que nos permiten 25 años de acontecimientos, Gardner nos relata las diatribas entre las principales corrientes económicas, los keynesianos que apoyan las políticas que incentivan la demanda frente a los monetaristas que mantienen la bondad de las políticas que
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Publicado por José Angel Mena en 7:04 Etiquetas: artículo, bolsa martes, 3 de febrero de 2009
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