Los lectores noveles, recién llegados al regazo de estas epístolas, cuentan con la ventaja imponderable de Internet. Desde el punto de vista de un modesto escribano, hace unos años, era prácticamente imposible alcanzar repercusión mediática ya que eran unos cuantos elegidos (generalmente muy ortodoxos) los que disponían de espacio físico para trasladar la narración de lo que interpretaban había acontecido. Eso está cambiando, como bien ha comprendido Chris Anderson con su libro “la economía long tail”, Internet, además de propiciar la concentración, un ejemplo es Google, confirmando como la inmensa mayoría de usuarios visitan unos pocos sitios, también permite que las personas que disponen de una especialidad técnica encuentren un público pequeño, fiel y estable. La Red está favoreciendo la diversidad y como bien ha demostrado Scott Page en un libro titulado “Cognitive diversity: how our individual differences produce collective benefits”, la resolución de problemas se ve favorecida por la diversidad cognitiva. La globalización y la Red no evitan que el mundo siga siendo complejo para el pequeño, aunque se está trasformando en extremadamente indómito para los que tenían una posición dominante. Ahora existe una extensa trama de sencillos y anónimos divulgadores que controlan, colectivamente, un amplio reducto de la cultura y los servicios de elevado valor añadido, debido a las subespecialidades que medran gracias a Internet. Es mi caso, con un coste económico discreto, el escaparate que ofrece la Red me permite propalar a los cuatro vientos reflexiones y conjeturas, que antaño, solo habría podido difundir en un entorno próximo.
Más que contar lo que aportaré a través de mi blog, puedo confirmar el terreno en el que no me adentraré por considerarlo ineficiente o falaz. No intentaré predecir el futuro a partir de datos del pasado si lo que estoy empleando es geometría euclidiana y matemática gausiana, no intentaré contarles historias ni ensortijar acontecimientos para generar narraciones coherentes. Una cuestión es trasladarles los hechos que van sucediendo, según los vamos conociendo, para lo que disponen de multitud de webs, entre las que habría que destacar positivamente a Cárpatos www.serenitymarkets.com, y otra muy distinta es la falacia narrativa de pretender argumentar o justificar lo que deviene en un terreno tan complejo como el de las variable sociales. El ser humano necesita historias sencillas
prueba
Publicado por José Angel Mena en 1:55 Etiquetas: abengoa, aspain11, bbva, bolsa, bovespa, cac, dax, dow, eurostoxx, ibex, indra, mercado continuo, nikkei, russell 2000, sch, sp500, telefónica, xetra sábado, 7 de febrero de 2009Los que lleven tiempo leyéndome, suelen acceder, grosso modo, a tres tipos de aportaciones, unas podrían denominarse reflexiones, tras la variada lectura que suelo acometer a diario, en su mayoría de procedencia anglosajona, otras entrarían en el terreno de las conclusiones, a partir de experimentos o muestreos estadísticos, que emergen tras alguna osada elucubración fruto, unas veces de las ideas que me aporta la creatividad intelectual de los oriundos de habla inglesa, otras, las menos, de mi propia iniciativa. La tercera vía que empleo, para trasladarles escenarios posibles, podría denominarla generación de conjeturas, siempre desde el convencimiento de lo imprevisible del futuro y de lo imposible que resulta predecirlo. Desde este enfoque, esta tercera vía requiere la refutación, lo más inmediata posible, de las conjeturas lanzadas. Esta obligación intelectual y procedimental me llevó hace tiempo a ir descartando algunas de las metodologías de que disponía y a ir afianzando y fraguando un corpus metodológico ajustado a mis requerimientos y necesidades. Mis lectores veteranos (no por su edad sino por el tiempo que llevan desmenuzando mis escritos) ya deben haberse forjado una semblanza ceñida sobre mis puntos fuertes (en que entornos aporto valor) y de las servidumbres, prejuicios y preconceptos, que como todo humano albergo inevitablemente.
Los lectores noveles, recién llegados al regazo de estas epístolas, cuentan con la ventaja imponderable de Internet. Desde el punto de vista de un modesto escribano, hace unos años, era prácticamente imposible alcanzar repercusión mediática ya que eran unos cuantos elegidos (generalmente muy ortodoxos) los que disponían de espacio físico para trasladar la narración de lo que interpretaban había acontecido. Eso está cambiando, como bien ha comprendido Chris Anderson con su libro “la economía long tail”, Internet, además de propiciar la concentración, un ejemplo es Google, confirmando como la inmensa mayoría de usuarios visitan unos pocos sitios, también permite que las personas que disponen de una especialidad técnica encuentren un público pequeño, fiel y estable. La Red está favoreciendo la diversidad y como bien ha demostrado Scott Page en un libro titulado “Cognitive diversity: how our individual differences produce collective benefits”, la resolución de problemas se ve favorecida por la diversidad cognitiva. La globalización y la Red no evitan que el mundo siga siendo complejo para el pequeño, aunque se está trasformando en extremadamente indómito para los que tenían una posición dominante. Ahora existe una extensa trama de sencillos y anónimos divulgadores que controlan, colectivamente, un amplio reducto de la cultura y los servicios de elevado valor añadido, debido a las subespecialidades que medran gracias a Internet. Es mi caso, con un coste económico discreto, el escaparate que ofrece la Red me permite propalar a los cuatro vientos reflexiones y conjeturas, que antaño, solo habría podido difundir en un entorno próximo.
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Publicado por José Angel Mena en 7:04 Etiquetas: artículo, bolsa martes, 3 de febrero de 2009En el título lanzo una pregunta muy abierta, intentaré acotar la respuesta con las siguientes reflexiones. Durante las fechas navideñas ha caído en mis manos un libro del divulgador científico norteamericano Martin Gardner, impreso en 1985, (dentro del 2º mandato de Ronald Reagan como presidente de EEUU), con un capítulo dedicado a la economía y a los economistas, que me permite, 24 años después reivindicar nuevamente el papel del azar en el devenir de la civilización humana. Me he referido en el segundo párrafo de este texto a las ciencias menos exactas y como necesito hacer hincapié en este ámbito lo retomo. Entiendo por ciencia poco exacta aquella cuyos principios son los menos seguros y a pesar de ello se rigorizan, axiomatizan y generalizan con extremado esmero, como ejemplo, la economía y mantendré este aserto mientras haya observaciones que refuten (resalto aquí que no busco observaciones que corroboren, caería en el terreno de la falacia) la idea de la economía como ciencia exacta. Por esta razón y en el afán de generar conciencia, continuaré con el mantra de presentar la ciencia económica como un ámbito del saber excesivamente dependiente del azar.
Tras esta entradilla, les traslado algo del contenido del capítulo del libro de Gardner, del que ya conocen su ubicación temporal. Con la perspectiva que nos permiten 25 años de acontecimientos, Gardner nos relata las diatribas entre las principales corrientes económicas, los keynesianos que apoyan las políticas que incentivan la demanda frente a los monetaristas que mantienen la bondad de las políticas que
No seré el último en entonar lamentos y quejas por la actuación tan lamentable y viciada de nuestros próceres políticos y económicos. Es un mal muy extendido por todo el orbe aunque no pondría en duda que hasta incluso ellos pudieran creer que están obrando de la manera más adecuada, también el efecto manada juega aquí un papel primordial, siendo pocos los que escapan al arrastre intelectual y mediático de las modas financieras, generalmente orquestadas desde el mundo anglosajón.Las servidumbres del ser humano, por su devenir evolutivo (nuestras herramientas intuitivas están adaptadas a entornos en los que la información viajaba a una velocidad infinitamente inferior a la actual), aderezadas con la necesidad de convivir con certezas, con historias que encadenen los acontecimientos y excesivamente dependientes de escuchar causas simples y concretas,
y por último, sazonadas con el recidivante error de emplear las ciencias menos exactas como paradigmas sobre los que edificar el vital entramado socioeconómico que nos sustenta, sumergen al ciudadano de a pie en un entorno complejísimo, multivariante y con destellos de cierto parasitismo por parte de las elites financieras. Cierto que en las sociedades occidentales el libre albedrío es un hecho, aunque parece que está muy limitado y dirigido, en una relación que bien podría ser objeto de estudio por parte de los parasitólogos en lugar de por los economistas. Nosotros como hospedador, medramos hasta donde nos dejan y periódicamente sufrimos recaídas y catarsis por la excesiva presión a la que se aplican las elites. Al igual que en el ámbito biológico, los parásitos menos inocuos pueden abocar al hospedador a no sobrevivir, al desastre.
La intuición
Comienza la senda escribana del Family Office Aspain11 en esta tribuna selecta, dirigida a un segmento emprendedor, el de los empresarios, con la intención de ser transgresores en los contenidos, estrictos en los conceptos y ácidos en las reflexiones. No debo finalizar este proemio sin una somera descripción de la estructura de Aspain11, su vocación y sus objetivos. El anglicismo con que se denotan estos despachos privados, connota estructuras modestas en tamaño y número de integrantes (estructura de costes muy controlada), sofisticadas en herramientas informáticas y metodologías e innovadoras en el trasfondo intelectual que emanan. Físicamente ubicados en Madrid, nos dedicamos al seguimiento integral del patrimonio de varios clientes muy selectos y a la supervisión de portfolios más modestos, buscando la eficiencia a través de los productos financieros que el mercado pone a nuestra disposición y a la creatividad que somos capaces de generar mediante la gestación de combinaciones y metodologías propias.
A día de hoy, la actividad diaria la desarrollamos entre 5 componentes, cada uno con más de 10 años de experiencia y dedicación a la banca comercial y privada, con conocimiento, por lo tanto, de las encorsetadas e ineficientes estructuras de dichos entramados financieros. Carlos Heras, como consejero delegado y fundador, con una clara vocación diferenciadora, desarrolló un plan de negocio que exige la cercanía al cliente, descarta la colocación de productos de una única entidad, promueve el control exhaustivo de los focos de incertidumbre y se enfoca hacia una remuneración de nuestros servicios en base a una iguala mensual o a una comisión de éxito tras objetivos conseguidos, y no a retribuciones en forma de comisionaje que generan dependencia de las entidades financieras (resaltable vicio oculto de la industria financiera española).
